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El logotipo como elemento básico de nuestra identidad

El logotipo: consideraciones iniciales. En el mundo B2B es corriente recurrir a un diseñador gráfico para actualizar el logotipo olvidando la mayoría de aspectos a considerar en un proceso tan importante y complejo como este: «Necesito un nuevo logotipo que transmita mejor nuestra imagen actual». Empecemos por el principio. En muchos caso confundimos la marca con […]
Team Concept - el logotipo - B2B
06 marzo, 2017
Por: Marketing
Artículos

El logotipo: consideraciones iniciales.

En el mundo B2B es corriente recurrir a un diseñador gráfico para actualizar el logotipo olvidando la mayoría de aspectos a considerar en un proceso tan importante y complejo como este: «Necesito un nuevo logotipo que transmita mejor nuestra imagen actual».

Empecemos por el principio.

En muchos caso confundimos la marca con la razón social y simplemente ponemos “en bonito” nuestra denominación fiscal.

Intentemos simplificar nuestro nombre y evitemos las siglas que informan del tipo de sociedad.

Si no disponemos de una estrategia de marca, que sería lo ideal, definamos nuestros principales argumentos comerciales, aquellos que nos hacen diferentes y que constituyen nuestra ventaja competitiva.

Nos resultará muy útil identificar los logotipos, tipografías y colores corporativos dominantes en la identidad corporativa de nuestra competencia directa para evitar utilizar aquellos que nos vinculen, de forma no deseada, a alguna de ellas.

Comunicación B2B.

En negocios B2B, donde las inversiones en comunicación son más escasas que en gran consumo, siempre es interesante utilizar algún slogan que acompañe al logotipo como “base line” y transmita de forma contundente nuestra ventaja competitiva. Debe ser breve y probablemente deberemos escoger si deseamos que transmita nuestra actividad o nuestros beneficios o valores diferenciales.

El proceso creativo.

A la hora de iniciar el proceso creativo del nuevo logotipo también deberemos considerar los distintos elementos donde se deberá aplicar, ya que puede condicionar determinados aspectos como el color o la relación de tamaño entre isotipo y logotipo y su visualización.

Jamás deberemos olvidarnos de valorar la capacidad de lectura de las distintas propuestas a pequeño formato, en negativo, en monocromía… puede transmitirnos interesantes argumentos de selección.

La realización de un manual de aplicación no es exclusivo de las grandes marcas y nos ayudará a homogeneizar nuestra identidad y evitar aplicaciones no deseadas. Siempre es mejor actualizarla que rehacerla por completo y también es aconsejable no romper, totalmente, con la identidad pasada incorporando colores o formas que nos vinculen con ésta.

La validación del logotipo.

A la hora de validar cualquiera de las nuevas propuestas, consideremos la opinión del buen profesional evitando análisis subjetivos de empleados o familiares, y limitémonos a valorar si transmite nuestra ventaja competitiva, si nos diferencia eficazmente de nuestra competencia directa y si permite aplicarse correctamente a los principales elementos que constituyen nuestra identidad corporativa.

Incluso si la propuesta nos satisface a la primera, es aconsejable “dejarla madurar” durante un mínimo de cinco días para valorar si, pasado este periodo, sigue cumpliendo con los requerimientos previstos. Es uno de los elementos clave de nuestra identidad y nos acompañará durante un largo periodo de tiempo… dediquémosle entonces el tiempo y los recursos necesarios.

Toni Pinar

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